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04 de enero de 2017

Charla de Dra. Stella Aquarone: Detección temprana de signos del espectro autista

por Carolina Bornhorn, Psicóloga Adultos, Fundación Nepsis

La Psicóloga, Dra. Stella Acquarone es fundadora y Directora del “Parent Infant Centre” en Londres, Gran Bretaña. En este prestigioso Centro funciona la “Clínica Padre/Madre—Hijo” y la “Escuela de Salud Mental Infantil” que entrega entrenamiento profesional en Psicoterapia Psicoanalítica para padres e hijos. La Dra. Acquarone, con una trayectoria única de más de 30 años de experiencia observando y tratando niños pequeños y a sus progenitores, tiene relevancia a nivel mundial. Ella ha desarrollado un programa pionero para la detección e intervención precoz de los signos más tempranos del Autismo Infantil.

Gracias a la invitación de la psicóloga Analía Stutman, Directora del Programa de Acreditación Tutorial para terapeutas infanto-juveniles y a la psicóloga Josefina Martinez del Riego, Directora del Grupo SEPIA (Sociedad de Estudios Psicoanalíticos de la Infancia y la Adolescencia), tuvimos el privilegio de tener en la Nepsis a la Dra. Acquarone los días 8 y 9 de agosto recién pasado. A su exposición asistieron alrededor de 65 profesionales, entre los que estuvo la totalidad del equipo infanto-juvenil de Nepsis, además de algunos otros profesionales de nuestra Institución que expresaron su interés por participar.

 

A continuación, una reseña de los elementos principales expuestos por la Dra. Acquarone:

En el curso de un desarrollo normal, una madre es capaz de relacionarse con el mundo pasional de su bebé, logrando contener y transformar sus experiencias primitivas en experiencias adaptativas y tolerables, por cuanto ellas son capaces de  comprender cómo  siente, percibe y se comporta su bebé, que a su vez es concebido como un ser social que se expresa a través de su lenguaje corporal (con su mirada, voz y postura). Estas interacciones emocionales tienen el mayor  impacto sobre el desarrollo cerebral de un niño, especialmente durante el período que va desde su nacimiento hasta los 3 años.

La perspectiva psicoanalítica pone especial atención al mundo de las representaciones internas que se ponen en juego en las interacción con la realidad, lo que en este caso, implica concebir la interacción del bebé con sus padres como un triángulo donde cada uno participa con su mundo representacional, que para los padres involucrará también re-visitar las propias experiencias con los propios padres.

Cuando las cosas van bien, el bebé y sus padres experimentan felicidad y el desarrollo emocional temprano sigue su curso natural, pero cuando esto se ve interferido, existe la necesidad de intervenir precozmente para que padres y bebé puedan volver a empezar y así proteger a ese niño de las nocivas e incluso fatales consecuencias que podría tener la falta de las adecuadas experiencias emocionales. Este tema fue abordado por autores como Ferenczi, Spitz y Bick y es respaldado por los conocimientos sobre el desarrollo neuronal temprano. Intervenciones tempranas -previo los 3 años- posibilitan que niños que han tenido manifestaciones autistas (señales pre-autistas) se incorporen a un devenir normal, esto es, puedan asistir a un colegio normal y proseguir su educación posteriormente, sean individuos capaces de vivir independientemente, entender sus emociones y las ajenas. Después de esta edad, debido a la curva de crecimiento de las conexiones nerviosas, las intervenciones terapéuticas apuntarán sólo a aspectos relativos al comportamiento de estos niños.

Lo anterior enfatiza la relevancia de la observación de los bebés y la importancia de atender la preocupación de los padres cuando consultan con el pediatra u otro profesional por su sensación de que algo no anda bien con su hijo. Lo anterior podría estar reflejando la presencia de obstáculos  derivados de dificultades en la madre/padre (que puede estar viviendo una situación de crisis, poseer debilidades estructurales en su personalidad o conflictos a nivel inconsciente) para ser sensible y receptivo/a a su bebé y/o de la individualidad, fragilidad y/o vulnerabilidad de ese bebé que lo haga más difícil de ser comprendido. Las interferencias o señales que pudieran alarmar sobre un riesgo de desarrollo de patología autista se manifiestan a través de la mirada, la sensibilidad a los estímulos, las señales de reclamo y satisfacción, la regulación emocional, los ritmos de sueño, el amoldamiento a los brazos y cuerpo de la madre y las señales de emoción (pasión) emergentes en la interacción del niño con sus padres.

La Dra. Acquarone diseñó un programa de intervención muy intensivo que involucra al bebé y a sus padres (también hermanos y otros significativos relevantes), que intenta proveer contención emocional y moldear comportamientos destinados a re-establecer los procesos de desarrollo normal. Un equipo de profesionales (pediatras, parvularias, terapeutas ocupacionales, psicólogos, etc) trabaja  durante 6 horas diarias a lo largo de 4-6 semanas en una primera etapa, que se continúa en un trabajo de 1 sesión semanal por aproximadamente un año (o el tiempo necesario)  y que luego contempla un trabajo de seguimiento y apoyo en la integración social en el jardín de infantes.  El terapeuta, utilizando sus conocimientos psicoanalíticos, le habla al bebé y sus padres sobre los patrones de relación repetidos  que detecta en la situación terapéutica, intentando modificarlos a través de un impacto reflexivo que pone especial atención al efecto que tiene la frustración en los padres. Al mismo tiempo, busca proveer una adecuada regulación externa que de soporte y seguridad al niño como también una experiencia de contención a esos padres angustiados, experiencias de contención que puedan luego reproducirse en la interacción entre ellos en el hogar y otros espacios.  El Programa ha desarrollado y utiliza escalas que pretenden objetivar las señales de desencuentro de la díada, antes y después de la intervención terapéutica.

Los resultados del trabajo del “Parent Infant Centre” son notables y han sido objeto de múltiples publicaciones científicas y numerosos libros. La Dra Acquarone compartió videos que muestran bebés al inicio y al término del programa. Pudimos apreciar como un niño inicialmente rechazante que esquivaba la mirada de su madre, mantenía una postura hipotónica o estática y manifestaba un malestar permanente, lograba ser parte de un encuentro interactivo, gozoso y confiado en el que aparecían señales evidentes de intencionalidad y deseo de “estar con” su madre.